Muchos años dedicados a formar conductores, de distintos ámbitos, perfiles, segmentos y niveles me dan una visión global de los problemas de nuestra Seguridad Vial. Ya ahora que hemos puesto en marcha nuestro blog, intento compartirlo.

 

Creo que hay tres maneras de llevar un vehículo:

UTILIZAR en la vía pública, que implica conocer como funciona, conocer la normativa de tráfico, seguirla, y básicamente pensar en el vehículo como medio de transporte que nos hace un servicio de desplazamiento.

Aquí es donde estaría la gran mayoría de usuarios de la vía pública, que en su momento han obtenido el carnet de conducir correspondiente, y que confían en la experiencia para asentar sus conocimientos y mejorar su seguridad. Esto es cierto, pero en ocasiones olvidamos que la experiencia puede provocar un exceso de confianza y la creación de malos hábitos que puedan perjudicar nuestra seguridad.

CONDUCIR, es utilizarlo siendo consciente de como se comporta el vehículo, actuar al volante teniendo en cuenta las posibles reacciones que puede tener, adecuar la conducción al estado de la vía, interpretar las reacciones de otros usuarios de la vía, y en definitiva ser más consciente del entrono en el que nos movemos, adaptándonos a este.

Es el colectivo de usuarios que después de conseguir el carnet se han preocupado para seguir formándose. Por supuesto aquellos que han hecho algún curso de conducción, o clases de perfeccionamiento con un instructor. Es curioso que en muchos otros ámbitos (deportes, formación empresarial, masters, …) tengamos la inquietud de seguir mejorando a través de formación «continuada», y en cambio, en la conducción, sea una minoría la que siga este camino (sin olvidar que nos puede ir la vida en ello).

PILOTAR, es conducirlo actuando en cada momento como se requiere para que el vehículo se comporte como interesa.

Este grupo es muy pequeño, y normalmente se asocia a la conducción deportiva, y a mi entender, todo aquel que es conductor profesional tendría que estar en este estadio. Implica tener un nivel elevado técnicamente hablando, pero también haber reforzado las actitudes, para que no se produzca un efecto contrario dentro del entorno en el que nos movemos. Si el grupo es pequeño, más pequeño es el que es consciente de como hay que actuar en este entorno.

A través de formaciones a las que he asistido en otros países, te das cuenta de que hay un hecho cultural que marca diferencias, y esto es muy difícil de cambiar, pero no imposible!!

Tal como cada vez se hacen más acciones de Seguridad Vial para los más pequeños (escuelas, institutos, …), estaría muy bien que hubiera un esfuerzo en realizar acciones de formación, pensando a largo plazo, que seguro ayudarían a ir mejorando poco a poco este «hecho cultural». Sin duda, tendrían que ser complementarias a medidas que sí se ponen en funcionamiento de sanciones y castigos, que tienen un efecto inmediato, pero no duradero en el tiempo.

Solo es una opinión, y espero que fuente de reflexión.

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